Cómo aprender más rápido, memorizar información y mejorar tus hábitos de estudio

¿Te ha pasado que quieres estudiar un tema novedoso, aprender una nueva habilidad o memorizar información importante, y por más que lo intentas, todo se te olvida y no logras ver un avance significativo?

O tal vez tienes una exposición o un examen que presentar y no logras concentrarte para estudiar de manera efectiva.

Sea cual sea tu caso, los nueve pasos que voy a compartir contigo a continuación, te ayudarán a mejorar tus hábitos de estudio y a practicar de forma efectiva, para que logres aprender más rápidamente y dominar cualquier habilidad que estés tratando de desarrollar.

Cada vez tenemos la necesidad de aprender de forma más rápida y efectiva para adaptarnos al entorno cambiante en que vivimos.

Pero no tienes que tener capacidades sobrehumanas para poder desarrollar la habilidad de aprender rápido. En muchos casos, basta con hacer algunos pequeños cambios a tu proceso de aprendizaje para lograr resultados notables.

El secreto, según algunas investigaciones, no es desgastarte estudiando o practicando una habilidad de forma repetitiva por muchas horas; sino ser inteligente en la manera en que practicas. Uno de los enfoques que se han estudiado es el de intercalar los nuevos temas con el conocimiento existente, con el fin de obtener variedad y acelerar el proceso de aprendizaje.

Por ejemplo, se analizaron dos grupos de estudiantes de matemáticas, uno de ellos usó un método tradicional donde se exploraba a fondo cada tema y luego se avanzaba con el programa de estudios. El segundo grupo utilizó el método de intercalar, donde combinaban nuevos conceptos, mientras seguían repasando lo que ya habían estudiado. En este experimento se encontró que el grupo que utilizó el método de intercalar, obtuvo en promedio un 25% mejor puntaje en el examen. Pero no sólo eso, un mes más tarde se les aplicó un segundo examen y el segundo grupo lo hizo un 76% mejor que el primero, lo que demuestra que esta técnica además ayuda a retener mejor el aprendizaje a mediano plazo.

Este enfoque, junto con los pasos que voy a explicar a continuación, se pueden aplicar a cualquier área de tu vida en la que necesites desarrollar tus conocimientos y habilidades.

1. Prepara un entorno adecuado para el aprendizaje.

Podrás estudiar y aprender más eficientemente si trabajas en un espacio cómodo y sin distracciones. Puedes poner un escritorio o una mesa en un lugar tranquilo de tu casa que dediques específicamente para leer, repasar notas, estudiar, escribir o practicar alguna nueva habilidad. Deja que las demás personas en tu casa sepan que estás estudiando cuando estés en ese lugar para que no te interrumpan. Y si consideras que tu casa no es una buena opción, puedes acudir a una biblioteca o cafetería cercana. 

Lo importante es que tengas a la mano todo lo que necesitas para el aprendizaje, como libros, cuadernos, computadora, agua, etc. Y si te ves tentado a revisar tu teléfono frecuentemente, tal vez sea mejor dejarlo fuera de tu espacio de trabajo.

Además de evitar distracciones, otra de las ventajas de tener un lugar dedicado para el estudio, es que tu cerebro va a relacionar ese lugar físico con la actividad de aprendizaje, lo cual te permitirá enfocarte más fácilmente.

2. Optimiza tu cuerpo y tu cerebro.

Muchas veces no hay nada malo en ti o en la forma en que aprendes. Tal vez tu cerebro no puede retener la información porque tu cuerpo no está recibiendo algo que necesita.

Una de las necesidades más comunes es el sueño. Tendrás que asegurarte de dormir lo suficiente, alrededor de siete a ocho horas si quieres que tu cerebro esté alerta para absorber la información. Tomar una taza de café extra no reemplaza el descanso. Tal vez te de mejores resultados dejar de hacer esas sesiones de estudio nocturnas y mejor acostarte temprano, dormir lo suficiente y luego levantarte temprano para estudiar con una mente fresca.

Otra de las necesidades que debes de cubrir es llevar una buena alimentación para que tu cerebro se pueda concentrar. La comida basura no le da a tu cuerpo los nutrientes que necesita para rendir al máximo. Por eso es bueno que te asegures de consumir alimentos balanceados en horarios bien definidos, y estar preparado con algún bocadillo saludable como fruta, vegetales o algunas almendras para sentirte con energía entre comidas.

Y por supuesto que hacer ejercicio físico es otra necesidad de tu cuerpo para tener bienestar. ¿Sabías que practicar ejercicio te ayuda a aprender más rápido? Varios estudios científicos han confirmado que el ejercicio cardiovascular moderado ayuda a que llegue a tu cerebro la cantidad suficiente de nutrientes y oxígeno. Por eso es buena idea que al menos camines todos los días a paso firme por 20 minutos.

Además, trata de mantener una botella con agua a la mano para mantenerte hidratado constantemente, incluso antes de sentir sed, ya que tu cuerpo y tu cerebro necesitan suficiente agua para funcionar bien.

3. Define tu objetivo y organiza tu información.

¿Cuáles son las habilidades y el conocimiento específico que quieres adquirir? ¿Cuál es tu objetivo al estudiar?

Busca una meta clara que puedas lograr a corto plazo una vez que inicies con el hábito de aprender. Después de que la definas, tendrás que elegir un maestro o una fuente confiable de información. ¿Qué libros vas a tomar como referencia? ¿Vas a investigar sobre el tema en Internet? ¿Qué sitios web de confianza vas a consultar? ¿Qué canales de Youtube te pueden ofrecer tutoriales actualizados y fáciles de aplicar?

Trata de combinar información escrita con audiolibros, podcasts y tutoriales en video. Sólo asegúrate de verificar la información relevante en diferentes sitios que estén respaldados por estudios científicos.

A medida que vayas recabando datos, es importante que definas algún área específica en la que quieras enfocar tu tema de estudio.

Si la información gratuita en Internet no es suficiente o está demasiado desorganizada, apúntate a una clase online, encuentra un mentor que ya haya hecho lo que quieres lograr y pide que te enseñe, o al menos que te guíe sobre dónde puedes obtener información más específica.

Conforme recabes más información, te recomiendo que diseñes un mapa mental o un esquema donde puedas organizarla, desde lo más general hasta lo más específico. Este esquema te ayudará a representar de manera visual, el contexto de lo que estás tratando de aprender para entenderlo mejor. También puedes utilizar un pizarrón o un tablero en la pared para conectar ideas en forma de notas, tarjetas o dibujos. Así, cuando vayas a presentar un examen o elaborar un trabajo, podrás recordar más fácilmente la información que necesitas, gracias a esta representación visual.

4. Identifica tu estilo de aprendizaje.

¿Qué tal si un mapa mental no funciona tanto para ti porque más que visual, eres una persona auditiva? En este caso tal vez sea mejor idea que grabes tus clases en audio y luego las escuches varias veces.

No todos aprendemos de la misma manera. Por eso, al identificar tu estilo de aprendizaje, puedes encontrar las técnicas que funcionen mejor para ayudarte a retener la información.

Los estudiantes auditivos captan la información escuchando conferencias, podcasts, grupos de discusión y videos explicativos.

Los estudiantes visuales adquieren un nuevo aprendizaje al ver gráficos, diagramas, imágenes, películas y material escrito.

Los estudiantes kinestésicos aprenden mejor al participar activamente en una actividad, como un laboratorio de ciencias, un grupo de discusión o un taller práctico; o simplemente al seguir un tutorial en Internet al mismo tiempo que van realizando cada uno de los pasos.

Encuentra tu estilo y disfruta el proceso. Muchas personas tienen problemas para aprender un nuevo idioma porque lo ven como una tarea tediosa y aburrida. Pero una de las mejores maneras de aprender cualquier lenguaje es a través interacciones prácticas. Si quieres aprender Inglés más rápido, te ayudará pasar suficiente tiempo escuchando y hablando Inglés con otras personas, en vez de dedicar demasiadas horas a estudiar gramática y vocabulario escrito en un libro.

Otro ejemplo es el aprendizaje de las matemáticas. Existen muchos casos prácticos en los que puedes aplicar las matemáticas para resolver problemas de la vida real, en vez de solamente aprender los ejemplos de ecuaciones que vienen en los libros.

El aprendizaje activo es uno de los mejores métodos para aprender cualquier tema o habilidad. Sólo tienes que participar, experimentar, trabajar en grupos, hacer muchas preguntas y aplicar lo que aprendes tan pronto como puedas, para que tu cerebro absorba mejor la información a través de una experiencia multisensorial.

5. Ejercita tu cerebro para mejorar tu memoria y concentración.

Un gran número de investigaciones han demostrado que los ejercicios cerebrales ayudan a mantener la agudeza mental, mejorar la memoria, desarrollar el enfoque y contribuir a que el cerebro se mantenga sano, sin importar la edad.

Una de las maneras más prácticas de ejercitar tu cerebro que puedes realizar todos los días, es resolver rompecabezas, crucigramas, sudokus o acertijos. Se ha demostrado que hacer rompecabezas requiere múltiples habilidades cognitivas y es un factor de protección ante el envejecimiento del cerebro. No importa la cantidad de piezas, puedes empezar con algún rompecabezas sencillo según tu tiempo y nivel de habilidad.

Otro ejercicio que te puede ayudar a incrementar tu actividad cerebral es intentar utilizar más tu mano no dominante. Basta con intercambiar de mano al realizar algunas actividades como escribir, usar el ratón de la computadora, lavar tus dientes, o comer. Seguramente te será difícil y un poco frustrante al principio, pero este tipo de desafíos son benéficos para tu cerebro.

6. Presta más atención.

Una manera sencilla de aprender más rápido es asegurarte de que realmente estás prestando atención cuando alguien te explica un tema, cuando ves algún tutorial o cuando intentas algo nuevo por primera vez. Incluso la más mínima interrupción de tu atención puede hacer que no asimiles la información correctamente. Intenta escuchar con la idea de que tendrás que responder inmediatamente a una pregunta sobre el tema. De hecho, repetir la información para ti mismo, con tus propias palabras, puede ayudar a anclar la información en tu cerebro.

Tomar notas es otra estrategia que te obliga a pensar en el material que estás aprendiendo y a mantener la concentración mientras organizas tus ideas. Además, contar con las notas adecuadas te brinda la oportunidad de repasar lo aprendido. Puedes intentar escribir un esquema general del tema con el panorama completo, y agregar cierta información específica y palabras clave. Presta atención a los detalles y anota los hechos principales y cualquier dato relevante que desees consultar después.

¿Sabías que elaborar preguntas mientras estudias o atiendes una clase te ayuda a asimilar mejor el tema? Hacer preguntas es una buena manera de mantener el enfoque mientras aprendes, además de que te ayuda a asegurarte de que realmente estás comprendiendo. Pueden ser preguntas para ti mismo que te permitan investigar más a fondo alguna cuestión, o preguntas específicas que puedes expresar a tu profesor.

Si quieres mejorar aún más tu enfoque y atención, intenta practicar un poco de meditación y respiración profunda antes de empezar a estudiar. Sólo cierra tus ojos por un par de minutos, inhala y exhala profundamente, y deja ir cualquier pensamiento, emoción o inquietud que te pueda distraer. Centra tu atención en el momento presente, relaja un poco los músculos de tu cuerpo y experimenta un sentimiento de tranquilidad y paz interior. Si realizas este pequeño ejercicio de meditación al iniciar una sesión de estudio, de práctica, o antes de presentar un examen, notarás un mejor rendimiento y una mayor concentración mental.

7. Estudia efectivamente y crea conexiones.

Repasar tus notas cada día por al menos 10 minutos te ayudará a retener la información que estás tratando de asimilar. Pero este proceso no tiene por qué ser repetitivo y aburrido. Una buena idea es repasar la información antigua al mismo tiempo que estudias algo nuevo. De esta manera podrás experimentar la emoción de adquirir nueva información, mientras reafirmas tus conocimientos previos. Además, cuando te encuentres con un nuevo concepto que quieres asimilar, podrás crear una conexión con algún tipo de información relacionada que hayas aprendido antes.

Trata de involucrar varios de tus sentidos para estudiar de manera más dinámica. Por ejemplo, puedes tomar notas escritas en papel, luego leerlas y grabar tu voz en audio para escucharlas mientras te trasladas de un lugar a otro. Relaciona los diferentes conceptos con algún aroma o lugar físico. Intenta transformar la información escrita o las listas en imágenes, a manera de una gráfica o un mapa.

Después de que hayas estado estudiando por varios días, pon tu mente a prueba. No esperes hasta la fecha del examen o presentación. Recuerda que aunque sientas mucha seguridad de lo que has aprendido, la presión emocional de un examen puede hacer que se te olvide aquello que no está bien asimilado en tu mente. Por eso es recomendable que realices tus propias pruebas con anticipación. Intenta escribir en una hoja en blanco, sin ningún apoyo, los diferentes conceptos que has aprendido. Mientras tomas una ducha o mientras vas manejando, verifica que en tu mente tienes a la mano la información correcta. Y también puedes pedir a un amigo que te haga preguntas a manera de examen, y así asegurarte de que has comprendido bien el tema.

8. Utiliza técnicas de mnemotecnia para memorizar datos.

La mnemotecnia te puede servir para aprender más rápidamente datos específicos o alguna lista ordenada utilizando frases o palabras sencillas que te permiten memorizar cierta información.

Uno de los ejemplos más comunes es la creación de acrónimos, que son palabras formadas por las letras iniciales de alguna frase o conjunto de palabras. Si necesitas recordar un conjunto de números, divídelos en secciones de tres números cada una y te será más fácil memorizar la secuencia. También puedes traer a tu mente información complicada, organizando la información en oraciones que rimen y que sean fáciles de aprender.

Una técnica que utilizaban los griegos para preparar exposiciones y recordar qué decir, es la técnica de loci. Esta técnica consiste en imaginar un recorrido por algún lugar físico que conoces muy bien, como tu casa, y asociar las diferentes secciones y habitaciones con los conceptos ordenados que quieres memorizar. De esta manera, en tu mente puedes hacer un recorrido por cada lugar, y recordar así cada uno de los puntos a tratar.

Cuando estés repasando mucha información importante, como vocabulario, listas de datos o notas musicales, es buena idea que dividas la información en varias sesiones. En vez de intentar aprender el significado de treinta nuevas palabras en Inglés a la vez, intenta estudiar no más de cinco a ocho palabras por día.

9. Evalúa tu progreso y manténte constante.

¿Estás dedicando el tiempo suficiente para estudiar y practicar tu nueva habilidad? Esta suele ser una de las principales razones por las que muchas personas no avanzan en sus metas.

Para que tú puedas progresar en el desarrollo de nuevas habilidades, tendrás que delimitar en tu calendario el tiempo necesario para practicar ciertos días de la semana, a la misma hora. Entre más tiempo le dediques a tu crecimiento, más rápido lograrás dominar cualquier aptitud que te propongas. Sólo tienes que ser persistente y evaluar tu progreso frecuentemente. 

Establece un criterio específico que te permita ver tu avance y hacer las correcciones necesarias. Puedes utilizar un cuaderno o alguna aplicación móvil para registrar cada una de tus prácticas.

Constantemente pregúntate si el enfoque de aprendizaje que elegiste funcionó, y si es así, entonces sigue adelante con él. Si no, elige uno diferente y sigue experimentando.

Compártenos, ¿qué otros métodos de aprendizaje acelerado conoces?

En general estos hallazgos sugieren que para cualquier hobby, conocimiento o habilidad que quieras dominar, lo mejor es practicar de una manera ingeniosa y dinámica, en vez de simplemente repetir una y otra vez el material mecánicamente.

Lo mejor es estudiar de manera enfocada por cortos periodos de tiempo cada día, y repetir el proceso a lo largo de varias semanas o meses. Y si además defines un lugar específico y un horario determinado, si mantienes un estilo de vida saludable y si encuentras tu mejor estilo de aprendizaje, lograrás que tu cerebro quiera conocer más y que no te cueste tanto aprender.

Desarrolla el hábito de adquirir nuevas habilidades y conocimientos constantemente, y con la práctica, enseñarás a tu mente a aprender más rápidamente. Con la dedicación necesaria y una buena estrategia, llegarás a disfrutar del proceso y lo verás como algo divertido. Ten en mente que:

«La educación sin aplicación es sólo entretenimiento.»
— Tim Sanders

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